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Lunes, 30 Marzo 2015 00:00

En 1966 Inglaterra también tuvo su “mano de Dios”… o de los árbitros

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El gol fantasma de Geoff Hurst fue la imagen de un torneo marcado por dudosas actuaciones arbitrales que siempre beneficiaron al equipo local. Hurst, único delantero capaz de marcar tres goles en la final de un Mundial, confesó décadas más tarde: «El balón nunca cruzó la línea».

Era el 30 de julio de 1966 y se disputaba la final entre Inglaterra y Alemania (Federal) en el mítico Wembley. Los alemanes se pusieron en ventaja a los 12' con tanto de Haller. Pero seis minutos después empataba Hurst y así terminó la primera parte. En el complemento, a los 78' Martin Peters ponía adelante a los ingleses, y cuando todo parecía concluir así, en el minuto 89 un tiro libre a favor de los germanos fue ejecutado por Weber, quien se encargó de convertir el empate, forzando la definición en el alargue.

Ya habían pasado los primeros 15 minutos de la prórroga. Corría el minuto 101 cuando se produce la incidencia polémica. El juez de línea señaló gol tras aquel derechazo de Geoff Hurst que se estrelló en el travesaño y rebotó sobre la línea. El árbitro suizo Gottfried Dienst vaciló, pero finalmente hizo caso a su asistente a pesar de las protestas alemanas.

Wembley enloquecía. El gol llegaba en un momento decisivo al deshacer el empate en la prórroga. Hurst remató la faena en el último minuto marcando el cuarto. Un periodista de la época, no inglés, evidentemente, sentenció: «Por decisión de un juez de línea es Inglaterra campeón del mundo».

El gol fantasma de Hurst se convirtió en motivo de polémica durante años para todos los aficionados del fútbol. La regla dejaba claro que el gol debía subir al marcador cuando la totalidad del esférico traspasara la línea de gol. Roger Hunt, el futbolista inglés más próximo al balón en aquella jugada aseguró que vio la pelota dentro y por eso alzó los brazos antes de que el árbitro señalara gol. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Oxford treinta años más tarde, concluyó que el esférico se quedó a seis centímetros de sobrepasar completamente la línea de cal, por lo que el tanto jamás tuvo que subir al marcador.

Pero ese tanto no fue la única decisión arbitral que benefició a los ingleses. En cuartos de final, Inglaterra se enfrentaba a la selección de Argentina en un partido crucial. Pasada la primera media hora de partido, se produjo la expulsión de Rattin, el mediocampista albiceleste, por motivos que sólo el árbitro alemán Kreitlin supo.

Argentina jugó el resto del partido con diez futbolistas y Geoff Hurst consiguió el gol que metió a los ingleses en semifinales.

Inglaterra ganó todos los partidos que disputó: en la primera ronda ante México y Francia, ambos por 2-0. En cuartos de final ante Argentina 1-0, en semifinales ante Portugal 2-1, y la final ante Alemania 4-2. Todos menos uno: los ingleses no pudieron derrotar a Uruguay en el cotejo inaugural del Mundial. Fue empate sin goles.

 

 

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